Aquí, en la pequeña ciudad con sus calles y plazas, entre talleres, restaurantes y locales de artesanía, transcurre el Circuito de la Resistencia. Un recuerdo para mujeres, hombres y jóvenes que siguieron a su corazón en un momento en que la injusticia era ley, que miraron y ayudaron, a menudo arriesgando sus vidas.
Al pasear por los terrenos de Union, te encuentras con sus nombres e historias, grabados en piedras, en fachadas o en pequeñas placas. Historias de personas que arriesgaron sus vidas. Historias de coraje, amor, libertad y osadía. Historias que cuentan la historia, que abren el alma, los oídos y el corazón. Y que nos permiten intuir quiénes podríamos haber sido y quiénes podemos ser hoy. Sus vidas marcan el camino en Union, pero sus historias nos acompañarán. Porque la resistencia exige valentía civil, una actitud que necesitamos hoy más que nunca.
Tómense su tiempo. Lean los nombres, sus mensajes. Hablen sobre ello. Y dejen su propia huella: en el buzón de cartas de amor, en conversaciones o en sus propias acciones, afuera, más allá del recinto.
Dejémonos guiar, conmover y tocar, permanezcamos vigilantes y protejamos lo que hace nuestra vida rica y digna de ser vivida.