Un termómetro de esmalte, pero no uno común. Johannes J. Winges ha creado un instrumento que no mide la temperatura, sino el estado de una sociedad. El „Demokrameter“ (del griego antiguo: demos = pueblo, métron = medida) muestra dos ejes: por un lado, los logros democráticos como elecciones libres, derechos y soberanía. Por el otro, sus fuerzas opuestas: concentración de poder, restricciones, división.
La capilaridad interior es más que mecánica. Es una analogía: cuanto más participa y se une la sociedad civil, mayor es el grado de autogobierno. Lo contrario también es cierto. Quien se retira, quien calla, quien aparta la vista, hace bajar el puntero.
En tiempos de noticias falsas, demagogos y polarización creciente, Winges nos recuerda que la tolerancia, la participación y la libertad no son logros inamovibles. Los valores firmemente arraigados pueden tambalearse. Más rápido de lo que uno cree. El propio demócrata necesita ser ajustado, una y otra vez.
Johannes J. Winges (*1974 en Frankfurt/M) es psicoterapeuta, trabajador social y artista. Influenciado desde joven por comunidades cristianas, se negó al servicio militar, estudió trabajo social, más tarde psicoanálisis, historia antigua y filosofía. Su trabajo —tanto terapéutico como artístico— se centra en la cuestión de cómo el ser humano puede prosperar entre las personas. El Demokrameter es su respuesta a ello. O al menos una invitación a plantear la pregunta.